Como Aliviar una Contractura en el Cuello

No es difícil saber cuándo tienes una contractura en el cuello. Tus músculos se vuelven rígidos, y para evitar el dolor y los pinchazos te ves obligado a moverte lo menos posible; te resulta muy doloroso y difícil tener que mover la cabeza y te ves obligado a girar todo el tronco para poder mirar hacia los laterales; además, si te palpas la musculatura cervical la notas muy dura y también sientes dolor.


En definitiva: dolor, dolor y dolor. Y por si fuera poco, a menudo las contracturas en el cuello vienen acompañadas de fuertes cefaleas, inestabilidad, vértigos, mareos, sensación de de dolor lumbar, molestias en hombros, brazos y manos y hormigueos en los dedos (lo que se llaman parestesias).

En este post vamos a mostrarte qué es exactamente una contractura muscular, las causas por las que aparece y los mejores remedios para quitarnos de encima ese desagradable y persistente dolor.

Qué es una contractura cervical

Una contractura cervical es una persistente e incontrolable contracción de un grupo muscular o un solo músculo del cuello. Los pequeños vasos sanguíneos que aportan sangre a los músculos son comprimidos por la contractura, dificultando el flujo de la sangre y provocando un fuerte dolor en el área afectada.

El gran problema de las contracturas es que tienen algo de la pescadilla que se muerde la cola: la contractura provoca que te duelan los músculos, y el propio dolor de los músculos hacen que la contractura se haga más grande. Un nefasto círculo vicioso que es el causante de que este tipo de lesiones tengan una larga duración en muchas ocasiones.

Alrededor del cuello tenemos varios músculos. El hecho de que algunos partan de la base del cráneo es la causa de que muchas veces los dolores cervicales estén acompañados de fuertes dolores de cabeza o cefaleas.

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El trapecio es el músculo que se ve afectado por las contracturas con una mayor frecuencia. Este músculo es bastante grande y abarca la base del cráneo, el cuello y el hombro, llegando hasta la mitad de la espalda. Si alguna vez has sufrido una contractura del cuello, sabes que son esas las zonas que te hacen ver las estrellas.

Causas de las contracturas musculares en el cuello

En general, las contracturas musculares del cuello suelen deberse a esfuerzos reiterados o a mantener malas posturas de forma habitual.

Afectan especialmente a personas que por su actividad laboral o académica deben mantener una misma postura durante prolongados periodos de tiempo, como es el caso de los administrativos y conductores de vehículos. Los estudiantes (especialmente los buenos, los que hincan los codos a menudo) también suelen sufrir este tipo de contracturas.

Otra causa muy frecuente de contracturas en el cuello son los accidentes de tráfico por alcance trasero. Podríamos decir que nuestro cerebro ordena el bloqueo de la musculatura del cuello para minimizar las consecuencias de un segundo posible impacto.

Patologías como los reumatismos, las protusiones discales, las hernias o la artrosis pueden tener, como algunos de sus síntomas, las contracturas cervicales.

Por último, es muy posible que las contracturas en el cuello sean una combinación de los siguientes factores:

  • Estrés: puede ocasionar contracciones porque los músculos se tensionan de constantemente de una forma involuntaria.
  • Debilidad de los músculos: los músculos de la espalda, de los hombros y del cuello pueden encontrarse algo debilitados por no practicar ejercicio.
  • Malas posturas: las posturas corporales forzadas siempre repercuten negativamente en nuestro cuerpo, ya sea en el trabajo, en los estudios o mientras duermes en la cama.
  • Frío: el frío hace que nos encojamos para paliar sus efectos, y esto puede provocar contracciones involuntarias en los músculos.
  • Realizar esfuerzos físicos sin un calentamiento adecuado: antes de realizar cualquier tipo de esfuerzo físico debes estirar bien tus músculos. Cualquier carga inadecuada de un objeto pesado puede provocar lo que vulgarmente se llama un “latigazo” y dejarte con una seria lesión. Cuando se practica ejercicio, ya sea aeróbico o anaeróbico, se deben estirar los músculos al principio, lo que se llama fase de calentamiento, y al final, lo que recibe el nombre de fase de enfriamiento.

Cómo aliviar una contractura

Una vez que hemos identificado las causas de las contracturas musculares en el cuello, es el momento de conocer las formas de ponerles remedio.

Productos como el Gel Árnica y Áloe Vera son excelentes para que los dolores musculares y articulares disminuyan de una forma natural y sin ningún tipo de contra-indicación, pero no son las únicas maneras de combatir estas dolorosas lesiones.

Veamos algunas recomendaciones para combatir las contracturas.

Aplicar calor en la zona

En ocasiones surge la duda de si es el frío o el calor lo que se debe aplicar en las contracturas musculares. Hay que dejar claro que el frío solo es adecuado durante los primeros 2 días cuando la lesión se ha producido de una forma brusca, como el caso de contusiones, esguinces o torceduras.

Sin embargo, una contractura muscular es consecuencia de una sobrecarga continuada en la zona afectada, por lo que el frío es contraproducente.

Lo recomendable es que te apliques calor en la zona afectada, ya que una temperatura elevada favorece la circulación de la sangre y ayuda a que la musculatura afectada se relaje.

En el caso de las contracturas en el cuello, aplica calor en la zona varias veces al día durante alrededor de un cuarto de hora cada vez. El calor debe ser moderado para no correr el peligro de quemar la piel.

Ejercicios y estiramiento

Los estiramientos controlados, suaves y lentos pueden tener un efecto muy beneficioso para aliviar el dolor de la contractura.

Si eres socio de algún gimnasio, puedes preguntar al monitor la mejor forma de realizarlos. De todas formas, en internet hay un gran número de buenos tutoriales al respecto.

Aplicar un anti-inflamatorio local

Cuando el dolor es muy persistente, una buena forma de aliviar las molestias es aplicar en la zona afectada un Gel para el Dolor como el Aloe vera &Olive Oil Rescue Gel, con efecto anti-inflamatorios y analgésico. Sus efectos son casi instantáneos.

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Cómo prevenir las contracturas en el cuello

Está claro que más vale prevenir que curar; en el caso de las contracturas del cuello existen una serie de buenos hábitos que pueden impedir su aparición:

  • Procura que tu colchón tenga una firmeza media, ni excesivamente duro ni excesivamente blando.
  • Intenta sentarte siempre en una posición correcta, con la espalda recta.
  • Calienta antes de practicar cualquier tipo de ejercicio o deporte.
  • Cuando tengas que levantar algún objeto pesado, hazlo lentamente, sin movimientos bruscos, y siempre manteniendo la espalda recta.
Las contracturas en el cuello son unas de las lesiones más molestas; son dolorosas y persistentes, siendo una molestia incluso cuando te vas a descansar a la cama. Esperamos que la información que te hemos proporcionado te ayude a prevenirlas.

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