El otoño también se nota en tus articulaciones

Con la llegada del otoño, los días se acortan, bajan las temperaturas y nuestras rutinas empiezan a cambiar. Pasamos más tiempo en casa y, en muchas ocasiones, reducimos también nuestra actividad física cotidiana.

Si notas que con el cambio de estación te cuesta un poco más ponerte en marcha, este puede ser un buen momento para prestar especial atención a tus hábitos.

Mantenernos activos y evitar largos periodos de inactividad son dos gestos sencillos que pueden ayudarnos a conservar nuestra movilidad durante los meses más fríos.



Cómo mantener la movilidad cuando bajan las temperaturas

No dejes que el frío te haga moverte menos

Cuando las temperaturas bajan puede apetecer menos salir a caminar o realizar determinadas actividades al aire libre.

Pero no necesitamos abandonar el movimiento hasta que vuelva el buen tiempo.

Podemos adaptar nuestros horarios, aprovechar las horas centrales del día o buscar alternativas en espacios interiores.

Lo importante es mantener cierta regularidad y encontrar una actividad adecuada a nuestras posibilidades.

Empieza a moverte de forma progresiva

En los días más frescos puede resultar especialmente agradable comenzar la actividad poco a poco.

Antes de caminar a un ritmo más rápido o realizar ejercicio, dedica unos minutos a mover suavemente brazos, hombros, piernas y otras articulaciones implicadas en la actividad.

No hace falta realizar movimientos complicados. El objetivo es simplemente preparar el cuerpo progresivamente para moverse.

Evita permanecer demasiado tiempo en la misma posición

El frío no es el único cambio que trae el otoño. También solemos pasar más tiempo sentados.

Si trabajas frente al ordenador, lees, ves la televisión o realizas alguna actividad que te mantiene mucho tiempo en la misma posición, intenta levantarte periódicamente.

Caminar unos minutos por casa, cambiar de postura o aprovechar para realizar alguna tarea de pie son pequeñas oportunidades para introducir movimiento durante el día. Si este es tu caso, puedes descubrir también algunos hábitos sencillos si pasas muchas horas sentado.

Adapta tu ropa a la temperatura

Vestirse adecuadamente también puede hacer que resulte más agradable mantener nuestras actividades habituales.

Las prendas por capas permiten adaptarnos mejor a las diferencias de temperatura entre la mañana, las horas centrales del día y la tarde.

Si estamos cómodos, será más fácil que el frío no se convierta en una excusa para dejar de salir o movernos.

La constancia importa más que la intensidad

No es necesario realizar grandes sesiones de ejercicio para incorporar más movimiento a nuestra rutina.

Un paseo, subir unas escaleras, realizar algunas tareas cotidianas de pie o dedicar unos minutos a mover el cuerpo también cuentan.

El objetivo es encontrar hábitos que podamos mantener durante todo el otoño y el invierno, en lugar de realizar esfuerzos puntuales que abandonemos a los pocos días.

El movimiento también forma parte de tu bienestar

Cada estación nos obliga a adaptar ligeramente nuestras rutinas.

El otoño puede ser una buena oportunidad para observar cuánto nos movemos durante el día y buscar pequeñas formas de mantenernos activos incluso cuando las temperaturas empiezan a bajar.

Caminar, cambiar de postura regularmente, adaptar nuestra ropa y mantener una actividad acorde con nuestras posibilidades son gestos sencillos que podemos incorporar a nuestro día a día.

Porque cuidar nuestra movilidad no debería ser algo que recordemos únicamente cuando aparece una molestia.

Mantenernos activos también es una forma de cuidarnos cada día.


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