Como Afecta la Mala Postura a la Salud

Quién no recuerda las muchas veces que nuestras madres nos corregían las posturas corporales: “no andes encorvado", “no te encojas", “siéntate bien". Lo pesadas que nos parecían y... ¡cuánta razón tenían! Las posturas incorrectas de nuestros cuerpos no solo son antiestéticas (algo que no deja de tener una importancia relativa) sino que pueden ocasionarnos serios y dolorosos problemas de salud (y esto sí que es importante).



Desgaste de columna, dolor lumbar, jaquecas... Son muchas las consecuencias negativas que una mala postura corporal puede tener sobre nuestro organismo. Una educación postural adecuada te evitará sufrir esos achaques que muchas veces atribuimos a la edad y que realmente tienen otras causas.

Consecuencias de una mala postura corporal

Todos conocemos a personas de avanzada edad (vamos, que ya no cumplen los 70) que se mueven como si tuvieran 30 años menos. La pregunta típica que nos hacemos cuando vemos a alguien así es: “¿pero qué comerá para estar así de bien?".

Y, efectivamente, la alimentación tiene mucho que ver con la buena salud, pero una dieta equilibrada no te proporciona agilidad por sí sola. Para eso es fundamental hacer algo de ejercicio de forma habitual y, especialmente, mantener una postura corporal correcta en todos los escenarios de nuestras vidas (cuando caminamos, cuando nos sentamos, a la hora de dormir...).

Por contra, una mala educación postural termina provocando a medio y largo plazo una serie de problemas nada agradables. Veamos los más comunes.

Dolor lumbar en la parte baja de la espalda

Uno de los dolores más comunes entre personas de toda edad y condición es el dolor lumbar. Alrededor del 80% de personas de todo el mundo sufre algún episodio de esta molesta, y muchas veces inhabilitadora, dolencia. Aunque sus causas son variadas, en muchas ocasiones es consecuencia directa de mantener posturas incorrectas.

El primer síntoma es un dolor creciente en la parte baja de la espalda que habitualmente termina extendiéndose hacia los glúteos y las piernas, pudiendo llegar a ser tan intenso que te impida desarrollar tus actividades cotidianas.

Las personas más propensas a sufrir dolor lumbar son las que pasan muchas horas al día sentadas en una posición encorvada (oficinistas, chóferes, viajantes...) y también quienes se ven obligados a estar mucho tiempo de pie y lo hacen con la cintura “quebrada" (dependientes, camareros, recepcionistas...).

Dolor en la zona central de la espalda

Suele darse en personas que tienen la mala costumbre de sentarse con una excesiva curva dorsal y en las que están de pie por un tiempo prolongado, bien “sacando barriga" o bien con los hombros echados hacia delante de una forma antinatural (lo que coloquialmente se llama “ir encogido", aquello que tanto disgustaba a nuestras madres).

Dolor de cuello y jaquecas

Muchas veces ambos dolores van unidos (primero nos empieza a doler el cuello para luego extenderse hacia la cabeza, hasta el punto de no poder ni girarte porque ves las estrellas). Su origen puede tener su origen en diversas posturas incorrectas que nos provocan una inapropiada tensión muscular.

Como Conseguir una Postura Correcta

Pues muy bien, te estarás diciendo, vaya cosa explicar que hay dolor causado por una mala postura corporal. Eso ya lo sabías. Lo que estarás deseando es que te contemos cómo evitarlos. Pues a eso vamos.

  • Cuando estés de pie procura contraer el abdomen, mantener el pecho alto (sin exageraciones, no hace falta parecer un chuleta), dejar que tus brazos cuelguen con naturalidad y repartir equitativamente tu peso corporal entre ambas piernas.
  • La mejor forma de caminar es con la cabeza y el cuello bien erguidos y mirando al frente (mirar al suelo continuamente puede provocar dolores cervicales). Recuerda los consejos de nuestras madres acerca de caminar derecho.
  • Cuando tengas que pasar mucho tiempo sentado olvídate de “tirarte" en la silla o de estar con la parte superior del cuerpo encima de la mesa. Mantén recta la espalda, constantemente apoyada en el respaldo y con las plantas de los pies apoyadas en el suelo.
  • Por último, pero no menos importante, debes cuidar tus posturas corporales a la hora de dormir. La forma en la que mejor descansará tu espalda es durmiendo de lado y con las piernas encogidas.

Ya puedes ver que no es complicado evitar los nocivos efectos de las posturas incorrectas, solo hay que coger el truquillo a una serie de buenos hábitos. Sentirás una mejoría general desde el primer día. Como siempre, nuestras madres tenían razón.


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