El sedentarismo, uno de los grandes enemigos de nuestra salud

Durante cientos de miles de años el ser humano fue un nómada, cazador y recolector, que recorría el mundo en busca de alimentos y climas benignos. Con la llegada del Neolítico, hace unos 10.000 años y, especialmente, con el surgimiento de las grandes civilizaciones, hace unos 5.000, los humanos nos asentamos en pueblos y ciudades y emprendimos un camino hacia el sedentarismo que ha culminado en la actual sociedad de sofá, ordenador y televisión. Y las consecuencias del sedentarismo no están siendo nada buenas.


Que es el sedentarismo

Suele confundirse sedentarismo con inactividad y es un error. Son conceptos distintos aunque, muchas veces, vayan de la mano. Se dice que una persona es inactiva cuando el tiempo que consume a la semana practicando ejercicio, aunque sea moderado, no supera las 2 horas y media.

Sin embargo, cuando se dice que una persona lleva una vida sedentaria se hace referencia a que las actividades que realiza suelen requerir muy poco gasto de energía, pudiendo ser llevadas a cabo mientras está sentado o tumbado. Por ejemplo, los desplazamientos en coche, las horas que se pasan en el centro educativo o en el trabajo o el ocio de sofá (al que, en broma, se suele llamar sofing).

En definitiva, se entiende por sedentarismo al estilo de vida que no cuenta con la actividad requerida para una buena salud física y mental. Sin duda, uno de los grandes males de nuestra sociedad.

Cómo afecta el sedentarismo al organismo

Según la OMS, alrededor del 60% de la población mundial lleva una vida sedentaria, en mayor o menor medida, lo que está generando no pocos problemas de salud pública. Y la solución no requeriría más que un pequeño esfuerzo por parte de cada uno de nosotros. En muchos casos, con practicar ejercicio moderado durante media hora al día, un mínimo de 3 días a la semana, se acabaría con los problemas de salud que son consecuencia del sedentarismo.

sedentarismo-consecuencias

La pérdida de movilidad en las articulaciones, así como los desgarros musculares, son algunos de los síntomas más habituales del sedentarismo. Al perder masa ósea y muscular, somos más proclives al cansancio y a sufrir enfermedades como la artritis y la osteoporosis. Y no olvides que la falta de ejercicio es una de las principales causas de obesidad, algo que repercute muy negativamente en nuestro organismo, incluyendo los huesos y las articulaciones.

El cansancio físico se contagia a nuestra mente y, por ende, a nuestro estado de ánimo. Llevar una vida activa contribuye a liberar endorfinas, lo que nos proporciona una sensación de bienestar y felicidad.

Enfermedades como la depresión son mucho más frecuentes en personas que llevan una vida sedentaria que en personas activas. Y muchas veces esta circunstancia provoca un círculo vicioso: el sedentarismo nos conduce a la tristeza y un mal estado de ánimo nos impide ser más activos.

Otra de las consecuencias del sedentarismo es el envejecimiento prematuro. A la pérdida de masa muscular hay que añadir la flacidez de la piel. Y no solo es el aspecto externo lo que debe preocuparte; la falta de actividad también afecta al sistema neurológico, siendo una de las causas de enfermedades tan graves como el Alzheimer.

Son muchas otras las consecuencias del sedentarismo: hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad... Nuestro organismo funciona como un engranaje y, en cuanto falla una pieza, toda la máquina se resiente. Así que ya sabes, menos sofing y más ejercicio. Ya verás cómo te notas mucho más feliz por dentro y por fuera.


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