Cómo volver a la rutina después de las vacaciones sin agobios
Volver a la rutina sin querer hacerlo todo de golpe
Septiembre suele llegar acompañado de buenos propósitos. Queremos recuperar horarios, volver a hacer ejercicio, comer mejor, dormir más, organizarnos y retomar todas esas rutinas que durante el verano se han vuelto más flexibles.
El problema aparece cuando intentamos hacerlo todo al mismo tiempo.
Cómo recuperar tus hábitos después del verano paso a paso
Volver a la rutina no significa que el primer lunes de septiembre tengamos que recuperar inmediatamente todos nuestros hábitos.
Nuestro cuerpo y nuestra mente también necesitan un pequeño periodo de adaptación.
Una forma sencilla de hacerlo es elegir primero uno o dos hábitos que realmente influyan en cómo nos sentimos.
Puede ser acostarnos de nuevo a una hora más regular, preparar mejor las comidas, recuperar nuestros paseos diarios o reservar unos minutos para movernos.
Cuando ese hábito vuelva a resultar natural, podemos incorporar otro.
También conviene recordar algo que a menudo olvidamos: descansar forma parte de una buena rutina. Llenar de obligaciones cada hora que hemos recuperado después de las vacaciones puede hacernos empezar septiembre más cansados de lo necesario.
Empieza por algo que puedas mantener
No necesitas transformar tus días en una semana.
Pregúntate qué pequeño cambio podría ayudarte a sentirte mejor y empieza por ahí.
La constancia suele ser mucho más importante que intentar hacerlo todo perfecto desde el primer día.
Septiembre no tiene por qué ser una carrera. Puede ser simplemente el comienzo de una nueva etapa para volver, poco a poco, a aquello que te hace sentir bien.




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