No te olvides de la protección solar

Ahora que el calor empieza a apretar con fuerza y que nos exponemos al sol con mucha más asiduidad de lo normal, es primordial proteger a conciencia nuestra piel para evitar que sufra los efectos negativos de los rayos del sol.

No siempre somos conscientes de ello, pero no hay que olvidar en ningún momento que la radiación UVA y la UVB pueden causarnos un buen número de problemas que se ven a corto, medio y largo plazo.

Siempre se dice que la piel tiene memoria, y es cierto, ya que si no la cuidamos ahora como deberíamos, las consecuencias pueden darse incluso aunque hayan pasado años.

Los efectos de la radiación ultravioleta sobre nuestra piel

Aunque hemos oído hablar infinidad de veces de los rayos UV, no todas las personas saben bien qué tipo de rayos solares son perjudiciales para el ser humano. La confusión que genera este tema nos lleva equívocamente a pensar que el sol es totalmente dañino, pero no.

Los beneficios de los rayos solares

El sol nos aporta estos beneficios:


- vitamina D, esencial para nuestro sistema óseo y también para los dientes

- estimula las defensas, pues aumenta la producción de glóbulos blancos

- previene y disminuye la formación del acné

- baja la presión arterial por la dilatación de las arterias

- afecta positivamente en nuestro estado de ánimo


Pese a que el verano es la época que más fuerza tiene el sol, el resto del año, incluso los días nublados, seguimos recibiendo sus rayos sobre nuestra piel.

Los rayos UV: tipos y consecuencias

Los rayos ultravioleta suponen una mínima parte de la radiación solar que entra en la Tierra, aproximadamente un 5%, pero tienen tanta potencia que pueden alterar nuestras células fácilmente, causandonos distintos problemas.

Existen tres tipos de rayos ultravioleta: UVA, UVB y UVC, pero estos últimos, pese a ser los más peligrosos, la capa de ozono los retiene y no alcanzan nuestro planeta.

Los conocidos como UVA son el tipo de rayos ultravioleta que más inciden en nosotros porque suponen el 95% de los UV y son capaces de atravesar las capas más profundas de la piel.

Como consecuencia de ello, los UVA pueden producir:

- manchas por un oscurecimiento en la pigmentación natural de la piel

- un cáncer de piel, causado por la sobreexposición a este tipo de luz solar

- envejecimiento prematuro de la piel, afectando al colágeno y la elastina, llevando a la pérdida de firmeza y elasticidad, haciendo que aparezcan las arrugas

- alergias solares en forma de rojeces, picores o dermatitis

El otro 5% restante de los rayos ultravioleta que entran en contacto con nuestro planeta y que atraviesan la capa de ozono son los UVB.

Tienen también mucha energía y alcanzan la epidermis, la capa más externa de la piel. Son los responsables de su bronceado, pero si el tiempo de exposición es mayor del recomendado, pueden producir quemaduras solares graves.

Qué podemos hacer para combatirlos eficazmente

Dejar de tomar el sol o taparnos constantemente para que no nos dé el sol no es la solución. Protegernos de los efectos nocivos de los rayos UV pasa por seguir una serie de recomendaciones generales para las personas:

Tomar el sol evitando las horas centrales del día

Es recomendable no hacerlo entre las 11:00 y las 17:00, ya que los rayos solares en verano inciden mucho más en ese periodo de tiempo. Es preferible hacerlo en las horas iniciales del día, o por la tarde cuando ya ha ido disminuyendo de intensidad.

Obviamente las personas que tienen la piel sensible, con el fototipo de piel 1, es decir, pieles muy claras y los bebés deben tener más precaución que quienes tienen las pieles oscuras porque corren el riesgo de quemarse más fácilmente.

Recuerda que los días nublados los rayos UV afectan exactamente igual que los días muy soleados, así que no te dejes engañar por las apariencias.

No superar los 20 minutos de exposición solar

Media hora es el tiempo máximo diario marcado para que el ser humano sintetice la vitamina D de los rayos solares en los meses de verano. Pasado ese tiempo sin protección solar, actúan los rayos ultravioleta dañando nuestra piel.

Durante los meses de invierno podemos subir el tiempo de exposición a 2 horas diarias.

Utilizar cremas protectoras solares adecuadas

Son un escudo necesario para hacer frente a los rayos UV y sin ellas corremos grave peligro frente a las enfermedades de la piel.

Hay quienes todavía piensan que utilizando cremas solares no pueden ponerse morenos, pero es una falsa creencia. La piel sigue tomando color aunque nos apliquemos protección solar, pero evitaremos las quemaduras.

Si deseamos obtener un bronceado saludable, debemos tomar el sol de forma progresiva, comenzando por 10 minutos al día, aumentando 20 minutos cada vez hasta llegar a un máximo de 2 horas.

No debemos olvidar ningún espacio de nuestro cuerpo por cubrir, utilizando una crema específica para la cara y otra para el cuerpo.

La protección solar efectiva que va contigo

Para cuidar la piel eficazmente cada vez que la exponemos al sol, contamos con la ayuda inestimable de las cremas solares con protección UVA.

Para el rostro nada mejor como la Crema Facial Antioxidante SPF 50+ con Vitamina C de Ziaja, apta para todo tipo de pieles, con filtros UVA y UVB y enriquecida con vitamina C, un antioxidante natural que es capaz de bloquear la acción de los radicales libres, evitando el envejecimiento prematuro de la piel.


Por su comodidad y fácil absorción las cremas solares corporales en spray son las más utilizadas, como el Protector Solar Hidratante en Spray SPF30 de esta misma marca. Es resistente al agua y basta con aplicarlo 15 minutos antes de la exposición solar y tras cada chapuzón para prolongar su efecto.

Si preferimos un protector solar con un factor de protección superior, el SPF50, el Protector Solar Hidratante en Spray SPF50 de Ziaja es la mejor opción, ya que, además de ser resistente al agua, proporciona una hidratación intenta para regenerar la piel en profundidad.



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